lunes, 1 de abril de 2013
lunes, 4 de marzo de 2013
Prejuicios sociales
Querido
Walter:
La vida
no se te presentará fácil en un futuro. Sé que ahora mismo todo te va muy bien
y eres feliz en tu mundo de fantasía, pero no todo es de color rosa (aunque sea
tu favorito). Llegará un momento en el que no valdrá la pena refugiarse en mamá
cuando los chicos te insulten y te peguen por juntarte solo con chicas. Llegará
un momento en el que papá no se ria viendo como te pones los tacones de mamá.
Llegará un momento en el que Mary Elisabeth te mirará mal, aunque creas que sea
imposible. Llegará un momento en el que los chicos te parezcan algo más que una
molestia. Ese momento llegará y te aseguro que no será fácil.
No
tengas miedo pequeño, es algo normal aunque todos te odien por ello. Niega
cuando te digan que es una enfermedad, por mucho que se empeñen en
contradecirte. Piensa en positivo, no decaigas en la tristeza y cuando te
sientas mal relee esta carta que te ayudará a seguir adelante. No culpes a papá
por pegarte, la mentalidad social está todavía muy poco desarrollada para poder
soportar tu verdad. Habrá momentos en los que te sientas solo pero no te
preocupes, pronto llegará gente que merecerá mucho la pena a tu vida. Y sobre
todo sonríe Walter, sonríe por cada vez que te llamen marica, te aseguro que
les molestará.
Con Cariño:
Tu yo futuro.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
viernes, 31 de agosto de 2012
Hazme sentir feliz...
En la vida hay momentos en los que uno se siente decaido, en los que piensa que nadie puede llegar a levantarnos el ánimo. Todo se ve oscuro, no hay un final concreto ni un rumbo al que ir. Sabemos que estamos viviendo y respirando pero no sentimos nada parecido a algo llamado felicidad. Creemos que nada nos importa ya, que somos inmunes ante el dolor porque una persona no puede sufrir más de lo que ya has sufrido. Las lágrimas te resbalan por las mejillas y se pierden en la nada y repetimos ese proceso dia tras dia, intentando buscar un porqué a las cosas más simples.
Pero hay un momento en el que llega esa persona que ilumina tu camino y te a ayuda a corregir, poco a poco, todos esos errores cometidos. Llega esa persona que te limpia las lágrimas y hace que vayas hacia delante. Que te enseña a ir despacio, sin prisas y a disfrutar de cada pequeño momento. Porque esa persona se convierte en lo más importante, sobre todas las cosas.
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